lunes, 29 de noviembre de 2010

El sabor de mis sueños

Intento una y otra vez vencer la insondable distancia hacia ti y compartirte mi ser como a nadie le he mostrado. Y para hacerlo busco la manera de llevarte al lugar más relevante de mi experiencia, mis sueños. Soñar es sin duda lo que más disfruto en este mundo. Me es casi imposible dar un paso si detrás no va impulsado por alguna de mis fantasías. Mis sueños son la materia más potente de mi existencia, son lo que me crea. Sin mis sueños no podría definirme como ser con voluntad. Y aunque mis acciones dan siempre pistas sobre la ensoñación en la que se fragua, soy incapaz de describirlos. Sé muy bien a que suenan, a que huelen, como se sienten, pero no puedo bien verbalizarlo. Para llevarlos a ti, si quieres probarlos, sólo puedo ofrecerte una opción: ven a soñar conmigo, no te arrepentirás, porque algo te puedo dar por seguro, saben bien chingón.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Siempre he sabido lo que no quiero ser

¡Pinches escuincles! ¡Voy a poncharles ese maldito balón! ¡Aquí no es cancha! ¡Vayan a joder el zaguán de su casa!

Gulp, no sé ni cómo se llama ese ñor que se la pasa gritándonos y persiguiéndonos con unas tijeras oxidadas para ponchar el balón. Tenía que ser el Mike, siempre vuela el balón. Lo peor es que nos lo acaban de comprar y nos van a mandar a saludar a la abuela si les pedimos otro a nuestros papás. Sino sacamos el balón antes de que llegue el viejo no volveremos a ver el balón. Alguien tiene que armarse de valor y saltar la barda, no hay de otra.

¡Diablos! ¡Soy un pendejo! Si ya sé que siempre pierdo los volados para qué digo que sí, ¡El que pierda los volados se brinca, carajo! Mmmmffffff, que difícil la barda está altísima, ni modo. Dentro de la casa estoy aterrado, es un lugar horrible. Más viejo que el don que vive aquí. Está oscuro, sucio, lleno de cosas extrañísimas. No hay por donde caminar. El suelo está repleto de cosas viejas, los muebles son más antiguos que los de mis abuelos. Chale, nunca ha limpiado, hay polvo por todo lado. Que fotos tan raras, están carcomidas, ya casi ni se ven. Orales, casi todas son de la misma señora, bonita no era. Qué es eso, no, esa madre no puede ser para escuchar música. Ja, esta televisión es como de mil pulgadas con una pantallita. Nunca voy a encontrar el balón. Wacala, la cocina está todavía más sucia. Impresionante hay millones de recipientes de comida comprada en el súper mercado. Carajo, el viejo no estaba afuera, está dormido. Vaya, su recamara parece tumba. Sus cobijas ya ni tienen color. Por fin, aquí está el balón, a correr. Que loco, creo que señor duerme abrazando una foto. Yo no quiero ser un viejo así de solitario.

¡Listo! ¡A jugar! ¡Noooooooooooo, pinche Mickey ahora vas tú!

martes, 16 de noviembre de 2010

Necesito un manual

Soberbio como nadie (lo he dicho mil veces, un acto de soberbia más), seguro como pocos de eso que entiendo como mis "cualidades", tirano y emperador de mis dominios, ese soy yo. Si un día te vieras perdida en una isla desierta yo soy el sujeto que quieres a tu lado. Es más, si fuese un personaje de ficción sería "Mr. Wolf", ese que en "Pulp Fiction" llaman para solucionar el desastre. Desde asistencia técnica hasta terapia psicológica, pasando por asesoría metodológica o reparaciones menores, puedo ofrecer a mis cariños. Consejero, maestro, animador, ayudante, cómplice, tesorero, guía, conejillo de indias, padre, patiño, sparring y muchas cosas más he hecho y puedo hacer gustoso por aquellas personas que viven en mi corazón. Pero, hoy descubrí que, si bien siempre he sido sincero, también es mentira mi posición, no soy comandante de mis batallas, soy un simple soldado raso que sabe responder a las órdenes que recibe. Hoy no pude, las ideas se atoraron, mis pensamientos me traicionaron y mis sentimientos me congelaron. No supe cómo expresar lo único que quería decir: Nada ni nadie me importa más que tú. Haré todo lo que quieras, todo lo que necesites para que seas feliz, incluso desaparecer. Podemos vivir en mi coche, o puedo llevarte víveres donde estés, o puedo escucharte cuando lo quieras, o simplemente enviarte mis mejores deseos. Te quiero retehartísimo pero soy torpe y necesito instrucciones.