lunes, 28 de marzo de 2011

Mi jardín de ideas o ya se me seco el cerebro


 

Hace un buen rato que no cultivo nada, estoy estancado, me hace falta algo para cultivar, para hacer llegar la temporada de siembra y no encuentro la forma. Trabajo, arduo esfuerzo, horas, días, semanas cultivando para obtener una idea. Pufffff, esa era una bastante mala, no, claro que tiene potencial. A quién engaño, es basura. Bueno, bueno, démosle otra oportunidad. Mmmm, no, a empezar de nuevo. Eso es, por supuesto como no lo pensé antes, esta era. Abonarla, cuidarla, hacerla crecer, laburar con ella. Hacerla nacer es difícil pero que decir de hacerla crecer. Diablos, falsa alarma, era peor que la anterior. Cuál era la anterior. Al jardín de nuevo. Wow, una, dos, tres, seis, ya deténganse no puedo con tantas a la vez. Infelices si por lo menos estuviera relacionadas, ni modo. Cuál será, tú, no mejor esa otra, o serán aquellas dos. Me gustaba más aquella primera, por qué pensé que era basura. Ok, a ponerse serios. Será esta, comencemos. Le viene bien esta forma, mmm, este camino es el suyo. Alto, pongámosle un poco de sal, mmm queda mejor. Acompañemos con estas dos, que sean estás tres, mejor esa segunda no. Se parece bastante a una que esta estaba en el cajón, chale ya no me gusto. Chingue su madre a meterlas todas hechas bolas, total así viven en mi cabeza. El caos, el desorden reinan. Entonces cómo he conseguido llegar hasta acá, mmm. Creo necesito un buen jardinero que me ayude.

lunes, 14 de marzo de 2011

Por fin

    Pasaron largos y en verdad largos años en los que me quede estancado. Con la sensación que los días pasaban y la vida se me iba en la inútil espera de encontrar un sentido que no tenía más. Esa es ya historia pasada y no tengo deseo de voltear ni por un segundo hacia atrás. Ahora estoy harto contento, por fin me moví y salí del letargo. Me arme de valor y partí del hogar materno. Las reacciones en mi familia han sido paradójicas mi abuela en su actitud progre, cuestión bien novedosa, me lleno de buenos deseos; mi madre se entristeció, se enojó, se resignó, y al final se alegró al ver que su pequeño ya es un adulto; mi padre sólo alcanzó a decir: "cuando decides algo no hay forma de hacerte cambiar de opinión, no tiene sentido más que ofrecerte mi ayuda para lo que necesites"; y mis hermanos, mis pequeños y amados niños, lloraron mi partida. Ahora comparto espacio con una querida amiga a la que le estaré eternamente agradecido por haberme dado asilo. Mi vida entró en unas cajas, se aderezo con algunas novedades y ahora empieza a navegar en nuevas aguas, con energías renovadas y ganas de comerme al mundo a pedazos.

Se siente tan bien estar contento.

Ahora después de miles de pendientes y cosas que van ordenándose de a poco, volveré a escribir.