domingo, 26 de diciembre de 2010

Sin más que una pequeña estrella

Este año fue una navidad muy rara. Muy alejada del guión corriente en mi familia. Algo presagiaba la ausencia de mi abuela. Puede colocarse esta noche buena en la lista de las peores. Solo una cosa tengo para recordar. Mi sobrina más pequeña, con toda su reconfortante inocencia y cariño cumplió uno de mis sueños. Acepto que de ahora en más se llama Eduarda.

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