lunes, 14 de marzo de 2011

Por fin

    Pasaron largos y en verdad largos años en los que me quede estancado. Con la sensación que los días pasaban y la vida se me iba en la inútil espera de encontrar un sentido que no tenía más. Esa es ya historia pasada y no tengo deseo de voltear ni por un segundo hacia atrás. Ahora estoy harto contento, por fin me moví y salí del letargo. Me arme de valor y partí del hogar materno. Las reacciones en mi familia han sido paradójicas mi abuela en su actitud progre, cuestión bien novedosa, me lleno de buenos deseos; mi madre se entristeció, se enojó, se resignó, y al final se alegró al ver que su pequeño ya es un adulto; mi padre sólo alcanzó a decir: "cuando decides algo no hay forma de hacerte cambiar de opinión, no tiene sentido más que ofrecerte mi ayuda para lo que necesites"; y mis hermanos, mis pequeños y amados niños, lloraron mi partida. Ahora comparto espacio con una querida amiga a la que le estaré eternamente agradecido por haberme dado asilo. Mi vida entró en unas cajas, se aderezo con algunas novedades y ahora empieza a navegar en nuevas aguas, con energías renovadas y ganas de comerme al mundo a pedazos.

Se siente tan bien estar contento.

Ahora después de miles de pendientes y cosas que van ordenándose de a poco, volveré a escribir.

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